THEENDofthePHASE

Esa tarde me encontraba observando la inmensa nada, desconectado... estaba perdido completamente de éste mundo.

Una mujer al verme ahí aislado, a mí se acercó, y a mis espaldas me preguntó: "Si la tristeza fuera un color... ¿Qué color sería?"

Yo, al no poder encontrar respuesta, giré para hacerle cualquier gesto que le indicara que no podía responder su pregunta, al momento justo en el que su vista encontrara mis ojos, antes que yo pudiera decir nada, aquella misma mujer respondió:"... oh! Ya veo".

Rafael Villa

El silencio ha llenado de una tormentosa serenidad el espacio donde me veo recluido. Lentamente la poca luz que se filtra a través de esas diminutas grietas que misteriosamente surcan el suelo me va adormeciendo. Intento resistir, pero creo que será inútil todo empeño reacio de mi ser ante tibio destello soporífico.

Aun respiro, pero ya no puedo mantenerme en pie. Estoy cada vez más débil. No logro comprender el raro influjo de ese misterioso destello tibio que emana de algún recóndito lugar más allá del subsuelo; cada vez me convenzo más, que dicho espectro me llama, llamado que va directo al ya casi imperceptible latido de mi corazón.

Comienzo a desfallecer, creo que estoy a punto de reventar en fiebre y así empiezo a desvanecerme en los sinuosos laberintos del desvarío, pues cálido destello me va envenenando el pulso con su ominosa invitación.

¡Definitivo! Sé que éste es mi último aliento y que con él estoy perdiendo la única y más ínfima esperanza por la salvación de mi ya demacrada alma, pues eh aceptado la repugnante invitación que me hablara a través de mi débil pulso, y ahora, las puertas del mismo infierno se han abierto, y yo… yo estoy dispuesto a entrar.

Rafael Villa

Rafael Villa

En la tormenta de la media noche,
el brillante albor de la pena me despertó,
alaridos bajo los escombros
me guiaron a escrutar las ruinas tristes de mi templo.

Atravesaba el largo corredor de mis años
y en él, los pilares húmedos se desmoronaban,
lagrimas emanaban de los candeleros apagados
y escurrían hasta gotear sobre la roja alfombra
que algún día recorrió mis vasos.

Así proseguí entre la abrumadora niebla de los recuerdos,
la oscuridad envolvía, el aire espeso era la traición,
empero, continué a través de aquel lúgubre corredor,
y pude advertir ya en el último tramo,
como aguzadas espadas atravesaban los frágiles pilares.

Fue aquí cuando la nostalgia y la melancolía
abrazaron la atmósfera;
de los afligidos pilares comenzó a brotar la sustancia
que fue entretejiendo la bella alfombra hasta la gran cámara...

y allí estaba, el sacro fulgor azul danzaba sobre él,
aun palpitaba como si estuviese vivo, y tan lleno de esperanza...

Rafael Villa

Supernovas de colores derrotados
son el foco de nuestro vivir,
hace tanto tiempo que no te veo sonreír,
lamentablemente esto parece ser el fin.

La flama del deseo ya se ha agotado,
la tempestad finalmente la ha acabado,
ya no queda resplandor
más mínimo que ilumine en tus ojos.

Ya no somos aquellos que atrapaban luciérnagas
y de noche las pegaban al cielo,
esos que se escondían en el bosque
y sembraban luceros para reencontrarse.

Ya el sol cedió para nosotros dos,
ya la luna se evaporó
desde aquella noche, cuando el final comenzó.

Se fue secando el manantial de nuestro amor,
maldito el árbol de tu traición
que todo su cauce drenó…

Rafael Villa